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miércoles, 12 de noviembre de 2008

Del Ego al Yo (III)

Según mi experiencia, responder a la pregunta de "¿Qué deseos son los claros y firmes en mi vida?", requiere un conocimiento de nosotros mismos que dificilmente podemos tener si vivimos embotados por el vociferante ego. Y esto es así por una razón muy sencilla, y es que los deseos claros y firmes proceden del Yo, o como dirían los místicos, del "alma" y por completar la gama de sinónimos, como dirían los romanticos, "del corazón".

Pero el corazón no se rige por las leyes del ego, el corazón, el Yo, quiere vivir feliz, por eso las intenciones firmes y claras, son aquellas que nuestro corazón nos dice de forma inequívoca, que nos van a ayudar a ser algo más felices en el sentido más completo de la palabra.

¿Cuántas veces habéis experimentado esa sensación de felicidad al compartir un simple café con un amigo, o al estar sentado rodeados de vuestra familia, o con algo tan sencillo como disfrutar de un día de sol?.

Lo se... la pregunta suena de lo más ingenua, y se que vuestro ego (y el mio) rápidamente la respondería con un ... "ya pero sino pagas la hipoteca, y el colegio de los niños, y la luz y el agua y la comida y ... y ... y...".

Pero amigos, todo eso lo sabe muy bien nuestro Yo, la diferencia entre el Yo y el Ego, es que a nuestra "alma" eso no la aterroriza, más bien contempla todo ese tipo de cosas como algo necesario que con el trabajo, la constancia y la vida ordenada, podemos cubrir.

Aunque si dais un paso más allá, y hacéis el análilsis completo, os descubrireis a vosotros mismos diciendo "ya, pero lo que no quiero es vivir en un piso de mala muerte, ni llevar a los niños a un colegio lleno de delincuentes en potencia, ni quiero comer lentejas todos los días"...

Y ahora llega el momento de acariciar el tópico, aunque en esta ocasión os hablo desde la más pura y dura de las experiencias, "se puede ser enormemente feliz y no vivir en un gran piso, haciendo que los niños estén en un colegio normal, sin tener un cochazo, ni veranear en la playa"...

De hecho, en las etapas de mi vida en las que he perseguido todo lo anterior con la máxima intensidad, pasando por alto a todos y a todo, ha sido la etapa de mi vida en la que más infeliz me he sentido (sobre todo comparando con lo que tengo ahora).

Todo lo dicho no significa que se tenga que trabajar mucho o poco, ni que se deba vivir regalando florecillas del campo a los demás, o pisoteando al que se me ponga por delante, ni que tengamos que comer esto o lo otro, o practicar este o aquel estilo de vida... solo hay que dejar que por un momento sea el alma el que hable. Si permitís al Yo que os diga que es lo que le apetece realmente, sin daros cuenta, con el tiempo, estareis viviendo una vida que se acopla perfectamente a lo que os hace feliz...

Suena increible, lo se, parece un cuento chino, también lo se, de hecho no sabéis los alardes de "sarcasmo" que llegué a practicar en las conversaciones que mantuve con la persona que me descubrió todo esto, no sabéis lo bien que llegué a ridiculizarlo delante de los demás, y las risas que conseguí arrancar a mi amigos a costa de esta persona. De hecho la frase "Pues que pague la hipoteca el Alma y yo me voy al caribe mientras tanto" fue la estrella de la conversación.. que risas por dios !!, de hecho mientras escribo esto no puedo evitar la media sonrisa en mis labios, al recordar aquellos días.

Sin embargo, aquellos chascarrillos, aquellos chiste facilones, eran los de un necio que pasaba mucho más tiempo sufriendo que disfrutando, sufriendo por todo, por todos y a todas horas... lo malo es que el verdadero sentido de todo esto solo soy capaz de verlo con claridad ahora.

Ave mundi luminar.
Otoño 2008

Agradecimiento a ....