
Creí en su día que los vacíos del corazón los podían llenar las pasiones procedentes de la inmensamente poderosa fuente del enamoramiento, creí hace mil años en la doctrina del sexo, de la búsqueda agotadora de afectos y complicidades tan intensos como perpetuos, del abrigo de la piel, de las sendas que exploran pasiones y que bordean los límites de lo políticamente correcto entre un hombre y una mujer.....
...Pasaron entonces las tormentas del corazón, peinando el sendero, como lo peinan los pasos cansados del que lleva un tiempo arrastrando sus pies por la vida, y llegarón nuevas voces, nuevas realidades, nuevas vidas... Pasaron días y soles, infiernos ferozmente enroscados en lo más profundo del pecho, y las lágrimas ungieron el lienzo en el que di mis primeros pasos .... y ahora solo seguir caminando importa....
Pero hoy la vida de nuevo me vuelve a sorprender y me encuentro sin haberlo buscado, aquí sentado al borde del camino, asistiendo con impotencia infinita al pesado caminar de alguien que ha significado muchísimo para mi en estos últimos años, y que ahora sigue paso a paso las huellas del via crucis de pasiones desmedidas que yo recorrí en su día...
Tan solo el silencio negro acude a mi cuando mudo de labios suturados, bajo irremediablemente la mirada impotente, consciente de que aun no se han inventado las palabras que puedan poner luz en los ojos de aquellas personas, que solo desean vivir un segundo más la ardiente droga de la piel amada ... no les importa lo que ponen en juego, no les importa el estruendo de las vidas de otros partiendose en mil pedazos al estrellarse contra el frio suelo de sus locuras tras sus pasos alocados....
Nada se puede decir cuando el huracán de la pasión se adueña del corazón, nada lo puede parar y el caos vuelve a reinar durante un tiempo en la vida del que se encuentra poseido... no tiene sentido hablar del dantesco espectáculo que encontrarán en su vida destrozada cuando el tiempo sosiegue (como siempre hace), los calores del enamoramiento ....
Somos carne, vivimos la carne, y con ella la imparable fuerza de la vida toda intentando abrirse paso por el estrecho desfiladero del tiempo... somos pequeños ante las verdades del cuerpo, somos nada ante el deseo de una persona por otra .... no hay espacio para la reflexión, no hay tiempo para la mirada con perspectiva... nos volvemos insoportablemente impacientes porque la vida nos quema el corazón y la urgencia por volver a disfrutar del sabor de la persona amada, se torna deliciosamente enfermiza....
Aquí, hoy, sentado a la orilla del polvoriento camino, solo puedo esperar a que ella, esa persona a la que adoro, regrese a sentarse con su vida destrozada entre sus manos temblorosas, mientras se pregunta entre sollozos porqué decidió romper todo lo bello que le rodeaba para vivir el sueño de un romance tan intenso como imposible.... y entonces yo de nuevo, solo podré sentarme a su lado, rodearla con mis brazos y mis silencios e intentar ayudarle a comprender que nos falta demasiado por aprender, y que la vida nos supera aunque en ocasiones vivamos en la ilusión de que somos nosotros quienes llevamos las riendas...
Un abrazo lleno de comprensión para todos...

