
Mucho antes de que la vida me volviese a sonreir, y de que yo aprendiese una vez más a interpretar los infinitos matices de sus destellos, sobre el brillo de la mirada de mis hijos que por fin volvían a estar cerca de mi.... mucho antes de todo eso ... fue necesario volver al principio.... volver los pasos andados, siguiendo el rastro de mis interminables errores hasta alcanzar de nuevo la orilla adecuada en la que volver a pintar la Alpha de lo que sería el nuevo abecedario de mis días.
Nada de eso hubiera sido posible sin la ayuda de una de las personas más increibles que la naturaleza ha podido poner en mi camino.... Hablo de una creadora de sonrisas, una de esas mujeres que tienen la capacidad de vaciar las más profundas y pestilentes ciénagas del alma con una sola de sus miradas. Ella es esa mezcla perfecta de la ácida ironía que durante tanto tiempo me hipnotizó en forma de vínculo secreto e íntimo, y el lado más tierno de la humanidad en la más amplia extensión de la palabra.
Ella, esa increible amiga, tomó un día mis manos entre las suyas y me habló de como ella también se olvidó de sonreir, me hablo de negras nubes y de las tormentas del alma, me enseñó con sus escalofrios allí en las madrugadas con sabor a peché en la playa, el verdadero significado del "calor humano", y sobre todo, tuvo la paciencia de abrir las trampillas secretas del alma por las que todas las cenizas del alma por fin pudieron salir...
De ella y ese tíntineo tan especial en su mirada, fue el mérito de mi regreso "a la vida" (hace ya algunos años)...fue en la silueta de sus labios dibujada despacio una y otra vez con mi dedo índice, donde aprendí a pintar lo que serían los escenarios de mi nueva vida.
De aquello hace ya mucho tiempo, pero aun hoy, aunque apenas hablamos un par de veces al año, se que los dos podemos escuchar nuestras voces deseándonos mutuamente buenas noches, ella susurrándolo desde su vida junto a los suyos y yo desde la mia, al lado de los que quiero.
Ambos recordamos lo que decía en el mensaje que me envió ayer, "ese calor perfecto que nos arropaba en la distancia"... y es ese misterio, el que sea suficiente un guiño en la distancia, para que tenga la sensación de que aquel momento en la vida sucedió hace solo unos minutos....
Nos hicimos mucho bien, y ahora, cuando abrazo a mis hijos observándolos feliz y pleno, se que una parte de todo esto que estoy disfrutando hoy, tiene que ver con ella y con lo que juntos supimos crear y descubrir en aquellos intantes ya lejanos de nuestra vida.... ella recorrió su camino y "fundó" su familia, yo escogí mis pasos esta vez con algo más de cautela, pero el vínculo perfecto continúa más allá de todos y de todo.
Gracias Mari....no olvides jamás cuanto te quiero.... sabes que yo tampoco lo olvidaré.
Un abrazo de bergamota y miel....


