Mostrando entradas con la etiqueta sábados literarios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sábados literarios. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de marzo de 2009

Sábados literarios



"Me acuerdo de...."

Después de casi cinco años al fin había conseguido mantener bajo control aquella sensación asfixiante de ansiedad al recordar lo sucedido, en parte claro está, gracias a las pastillas azules... ¿o eran las verdes?... que desde entonces acudían puntuales a su cita cada ocho horas...

.....
Aun podía visualizar con todo detalle su maltrecho cuerpo, agonizante en aquella deshumanizada sala del hospital, en penumbra, sumergido en lo que se le antojó como una vertiginosa sensación de soledad abisal...

Se convirtió casi en un "tick" el llevarse la mano al pecho al recordar la respiración ahogada y sibilante de aquel despojo moribundo en el que se había convertido. se diría que en el anverso de cada fotograma de aquella escena se escondía una silenciosa plegaria que suplicaba un final inmediato, un fin digno a tanto sufrimiento...

Se hubiera tomado la mano a si mismo para ser él su única compañía en sangrante tránsito hacia el otro lado, pero el pánico le había crucificado en ese rictus marmóleo que aun hoy se escondía como una sombra sobre su rostro.

Mientras, fuera, en el pasillo la gente se arremolinaba entorno a una pantalla de televisión. Casi podía escucharse el sonido de los abrazos mezclados con los gritos ahogados de alegría contenida. Fijó su atención por un momento en lo que decían, al parecer, la guerra había terminado, los líderes de los dos bandos, el humano y el glonec, habían llegado a un acuerdo, y la tierra volvería vivir en paz después de casi 9 años de enfrentamientos... desde febrero de 2076....

Y aquello fue lo último que era capaz de recordar, instantes después estaba tumbado en su habitación, empapado en sudor y aterrorizado tras haber sido testigo de su propia agonía... se abrazó a su mujer y deseó que todo hubiese sido una terrible pesadilla, que al día siguiente se terminaría por disolverse sin esfuerzo en la rutina diaria...sin embargo no fue así.

Meses más tarde, sus amigos más íntimos y su mujer al frente, terminaron por convencerle de que no podía continuar en ese estado, la obsesión por la escena que había presenciado había adquirido sin duda tintes patológicos y estaba afectando a todos los aspectos de existencia, y finalmente terminó por reconocer que aquellos ataques de ansiedad, los brotes de hipomanía esquizoide debían ser tratados adecuadamente.

Lo que vino después supongo que es lo habitual en estos casos, el tratamiento lo convirtió en una especie de muñeco de trapo incapaz de sostener las riendas de su vida, lo que lo llevó a perder todo lo que tenía algún valor para él, y finalmente su psiquiatra decidió que lo mejor sería que ingresase voluntariamente en un centro de salud mental, allí sin duda estaría "bien atendido" y sobre todo pondría fin al "calvario" al que estaba sometiendo a su familia.

Y así transcurrieron cientos de días de miradas perdidas tras el cristal, enredadas entorno al solitario olmo que presidía el patio. Mientras una y otra vez, revivía aquella escena en la más absoluta soledad. Fueron días de muerte en vida sin culpables, y ahora ya sin testigos.

Pero aquel día era diferente, aquel 15 de Enero de 2076, en la enorme pantalla que forraba una de las paredes de la zona común aparecía la solemne figura del presidente anunciando la aparición de naves no terrestres aproximándose a la tierra con las que no se había podido establecer contacto alguno, y que por lo tanto había dado orden para hacer frente al enemigo "con todos los medios disponibles"...

A su alrededor el rostro de los cuidadores y de los residentes que aun conservaban cierto rastro de lucidez, era de clara preocupación, excepto el de Elsa, la única cuidadora que había creído su historia durante este tiempo, que lo buscó con su mirada y al encontrarlo le dedicó una media sonrisa que encerraba mucho más que una disculpa silenciosa.

Aquel día por fin, pudo recordar su futuro con claridad, y sintió una profunda pena por lo que le esperaba y sobre todo por el hecho de que aquellos nueve años de vida que tenía por delante, ya lo nos podría disfrutar con todos los que un día significaron algo en su corazón.


Abrazos y feliz sábado literario (al que por fin me he podido unir).



Por cierto... soy plenamente consciente de que me merezco una seria reprimenda por el terrible tostón con el que acabo de castigaros ... :)... pero bueno ... será que tenía muchas ganas de participar por fin en este invento de Mercedes, de los sábados literarios.... lo cierto es que el texto me ha salido "del tirón" y no me apetecía meterle la tijera por ningún sitio.... perezoso que es uno que le vamos a hacer :)

Agradecimiento a ....