No se muy bien cuando fue la primera vez que a un ser humano lo utilizó, aunque posiblemente, el razonamiento inductivo es uno de los modelos de razonamiento que van íntimamente vinculados con nuestro caracter "inteligente" (si, inteligente con comillas).
Básicamente y descrito de una forma sucinta en extremo, el razonamiento inductivo es aquel que nos permite llegar a ciertas "predicciones" sobre los sucesos futuros, tras la observación y el análisis de un número suficiente de eventos pasados. Es decir, si por ejemplo observo el clima en mi zona durante años, llegaré a la conclusión de que hay estaciones y de que probablemente el año que viene se van a repetir exactamente igual que lo han hecho durante los milenios anteriores, es más, ese "probablemente" irá mutando a medida que acumule experiencia, hacia un "con toda seguridad"
El mecanismo de inducción es el que nos permite "anticiparnos" a las cosas e incluso hacer suposiciones acerca de determinados escenarios que jamás hemos vivido pero que sin embargo, por extrapolación con otros bien conocidos, y echando mano de la abstracción, nos permite imaginarnos como se desarrollarán los acontecimientos según nuestra experiencia pasada.
Este tipo de razonamiento que tan buen resultado nos ha dado sin duda en el reino natural en el que nuestra "animalidad" se ha desenvuelto en los últimos milenios, es al mismo tiempo según mi insignificante opinión, uno de los mayores enemigos contra los que nuestro verdadero "Yo" (alma, corazón, espíritu, cuerpo astral, mente, ...) tiene que luchar.
Un enemigo que con el transcurso de los años se va haciendo más y más fuerte en nuestras vidas, debido fundamentalmente al hecho de que acumulamos más experiencia, y además perdemos capacidad par darnos cuenta de las veces en las que nuestras "predicciones" fallan. Estos dos factores unidos hacen que nuestro razonamiento inductivo se vaya desnaturalizando a lo largo del tiempo, e incluso en determinados momentos nos creemos con la capacidad de "verlas venir" casi en todos los ámbitos de la vida, otorgándonos el dudoso privilegio de adoptar medidas que se anticipen a los acontecimientos con el fin de preservar nuestra "felicidad".
Este es uno de los mayores triunfos del "Ego".
Tal y como yo lo veo, es esa confianza ciega en nuestro pensamiento inductivo, o lo que es lo mismo, en nuestra capacidad de "saber lo que va a pasar" con este tema, o con aquella persona, o con nuestra relación de pareja actual, o con el trabajo; lo que nos limita a medida que pasan los años, es esta forma de pensar que todos aplicamos, la que nos empobrece hasta límites insospechados, porque nos va encerrando poco a poco en un caparazón que nos aisla de la propia vida, consiguiendo que con el paso de los años, nuestra alma agonice hipóxica enceerrada en una burbuja estanca por la que son pocas las experiencias vitales nuevas que entran para airear nuestros pensamientos.
Así es como todos nos cerramos poco a poco al amor, a la confianza en los demás, a la entrega, a las ganas de descubrir nuevos matices en lo que nos rodea y en quienes nos acompañan en nuestro camino....
Es nuestro razonamiento inductivo (permanente garante de nuestra seguridad vital), el que nos hace preguntarnos cosas como .."¿Para qué vas a enamorarte de nuevo si todo volverá a ser lo mismo, tal y como ha sucedido una y otra vez en el pasado?"....
Ave mundi luminar
"Hay tan poco tiempo y tantas cosas por hacer..."