martes, 28 de septiembre de 2010

El verdadero sentido


Hacía más de cinco años desde entonces...

La luz vainilla del atarceder de otoño suavizaba las aristas de su rostro, y el tiempo parecía haberse detenido en aquella habitación obligadamente rancia.

Sostenía un papel amarillento que temblaba entre sus manos arrugadas como si de un condenado a muerte se tratase.

- ¿Qué tienes ahí abuelo?-
- No se-    Respondió el anciano sin levantar la mirada.
-¿No sabes?.. anda trae -

Con una delicadeza impropia de un niño de 8 años, Marcos desprendió el anticuado folio de las manos del anciano que parecio no inmutarse.

Tras girar el papel repetidas veces en todas las direcciones posibles el niño dijo desconcertado.

- Abuelo, aquí no hay nada-.

Hubo un silencio que Marcos aprobechó para buscar algún rastro de expresión en el rostro del anciano, que finalmente y muy despacio, levantó sus pobladas cejas y mirando a su nieto le preguntó con la voz quebrada.

-¿Estás seguro?-
- Si abuelo, estás cegato-  Afirmó con la desenvuelta rotundidad de un niño que se mofa de la figura siempre amable del abuelo, mientras sonreía abiertamente .
 -¿Es que no ves que no hay nada?-

(...un pequeño silencio...)

- Ya me parecía a mi .... -  Murmuró el viejo mientras amanecía algo parecido a una sonrisa en la comisura de sus labios.
- Abuelo estás fatal jajajaja -.

Mientras la sonrisa de su nieto se perdía al fondo del pasillo, el abuelo levantó la mirada, ahora repleta de luz y susurró... 'como te quiero Elisa'..., y volviendo la cabeza tomó entre sus manos, como si de una caricia se tratase, el sobre amarillento del que había sacado el papel. En el anverso del sobre se podía leer ... 'Abrir el día en el que nos separemos', y más abajo... 'Lo que siempre necesité y no me diste'.

Le había costado más de cinco años abrir aquella carta que escribieron décadas atrás, después una de las escasas 'reconciliaciones' que fueron necesarias entre ambos. Aun se recordaba, como un niño enfurruñado escribiendo en el folio que llenó de recriminaciones y ahora, después de toda una vida, sin duda le parecían absolutamente vanales. También la recordaba a ella escribiendo, con esa media sonrisa tan suya que el interpretó como un 'te vas a enterar bonico'...., y sin embargo...

Sus ojos se llenaron de lágrimas silenciosas, por lo que fue, por lo que tuvo, y por lo que nunca llegó a entender...el verdadero sentido de la palabra amor, el mismo que ella le había entregado durante tantos años...

(Gracias a todos por vuestros comentarios en el post anterior)

Agradecimiento a ....