
Y así pasaron los días... retorcimos las realidades hasta que sangraron los límites de la cordura, hasta que perdimos el norte, el mismo que más tarde descubrimos que no existía, creando una y otra vez sumideros de luz en los que solo absurdas cacofonías susurranban.
La delicada raiz de amor se pudría bajo un manto de penumbras cuyos tenues perfiles, solo quedaban al descubierto cuando las manos los acariciaban... y aquello nos parecía bello, tanto que transformaba en un compartimento estanco nuestro mundo, cerrando hermeticamente el necesario flujo del viento de la cordura.
Hoy solo hojas secas crepitando bajo los desnudos pies de nuestra desvalida humanidad, y el frio nos recuerda que estamos tan desnudos e indefensos como el primer día, tan vulnerables como aquellos que antes señalábamos con el dedo... fuimos pasto de una y mil traiciones que se deslizaron de puntillas bajo los muros de aquello que considerábamos seguro.
Me sorprendí diciendo si, cuando mi alma gritaba no; me lamenté tarde entre aquellas pesadillas que no me dejaron despertar hasta años más tarde, y entonces ya no quedaba nadie para escuchar mi letanía, ya ni tan si quiera mi figura aparecía en el espejo.
Retorcí palabras de amor para intentar que hicieran por mi lo que ya no estaba a mi alcance, pero las palabras solo son eso... palabras ridículas que rozan el esperpento cada vez que se supera la frontera de la cordura.
Hola Avemundi. Intensísimo tu relato.
ResponderEliminarAlguna de las sensaciones que describes son aterradoras, pero reales en nuestras vidas, muchas más veces de lo soportable.
Y los días siguen pasando.
Un abrazo.
Maat
Hola Ave.
ResponderEliminarEl ser humano está condicionado por su -a menudo- irracionalidad.
Muchas veces queremos decir sí y es no. O hacemos lo contrario. La vida es una sinfonía inacabada de momentos dulces y amargos. De subidas y bajadas. Debemos atesorar pilas suficientes para cuando, estemos extenuados, poder caminar aún con nuestras reservas.
Tu escrito es como una partitura, con notas escritas. En la que no falta las figuras negras.
Un abrazo.
Retorciendo palabras ...
ResponderEliminarAcabo de escribir, " promesas rotas " ....
Y leo tu texto, y parece una prolongación de hechos que parecen nuevos y vivimos cada día. Menos mal, así la vida es más hermosa, más bonita .
Ese dibujo me pone nerviosa, así al pronto me pareció una unión de dos aros. Después me he fijado bien y es uno sólo, muy retorcido. Me pone igual de nerviosa.
Me recuerda a las alianzas.
Un cálido abrazo, Lou.
Ave!!!
ResponderEliminarEl arrepentimiento no debe entrar en nuestro cajón de recuerdos. Siempre hay un motivo para decir sí, o no...y si te equivocas, siempre puedes decir lo mismo pero más alto...
que te escuchen...
muak!
Como seres humanos que somos tendemos a nuestro pensamiento irracional, a salirnos del camino "asignado". Nuestro problema radica en que no siempre atendemos las demandas de nuestro interior que es quien más nos conoce y sabe predecir dónde nos llevará aquel paso que estamos a punto de dar.
ResponderEliminarUn abrazo.
al leer tu relato me he sentido identificada, cuantas veces mi alma grita no, y me sorprendo a mi misma diciendo un si que no se muy bien de donde ha salido y que no era lo que yo pretendia.... la irracionalidad demasiadas veces nos gobierna, nos saca del camino que estaba establecido para despues desesperarnos por el resultado... un relato lleno de blancas y negras como una partida de ajedrez o como una sinfonia... de nada le falta...
ResponderEliminarTiene que pervaleder la in_cordura, de ningún otro modo es posible retorcer mejor las palabras, para así una vez hechas cóctel digerirlas ligeras como un licor revelador....
ResponderEliminarSalu2ssssss......
Muy intenso y bello el texto que esta vez nos regalas, Ave. No dejes de escribir y de sorprendernos con tu forma de expresarte. Un abrazo.
ResponderEliminarEl decir si cuando en realidad quieres gritar que no, te deja un mal sabor en el alma que te acompaña hasta que consigues hacer las pases con el destino.
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