viernes, 14 de noviembre de 2008

Alameda


Paseaba casi de puntillas entre las hojas secas de la alameda que siempre parecía decir adios, allí en las soledades de las afueras del pueblo...

La tarde rojiza de aquellos últimos días de otoño y el cortante viento que ponían el vidrio en la mirada. El escenario perfecto para mi particular acto de contricción, que por otro lado era lo que había ido a buscar sin saberlo, en aquella visita relampago al lugar donde mi infancia había transcurrido.

Casí podía ver a Víctor y Pedro con sus bici apoyadas en el gigantesco "árbol de la sangre", que fue como los tres amigos bautizamos a aquel viejo álamo después de que la moto del "pitu" se estrellase contra él una noche en las fiestas del pueblo.

De casi todo hacía ya demasiado tiempo, y sin embargo aun me reía recordando las barbadidades que decíamos de Cris y sus amigas, aunque entre carcajada y carcajada se abriese el espacio suficiente como para que la desbocada imaginación adolescente soñase con alguna de ellas.

Enfrascado en mis ensoñaciones, no me di cuenta de que un coche había parado junto a mi y alguien en su interior me sonreía mientras pintaba una mueca a medio camino entre el excepticismo y la sorpresa.

Siempre me gustó la sonrisa de Cris, y después de aquella noche se convirtió en la caricia más dulce que nadie pudiese imaginar, entendí que a veces el abrir una brecha a lo inesperado se convierte en el verdadero sentido de la vida....

3 comentarios:

  1. ¡Por favor! ¿Tu un Don Nadie?
    Escribes como los ángeles...
    celia

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  2. Leer tu comentario es sin duda una estupenda forma de empezar el día.

    Gracias Celia

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  3. Este blog me pilló desubicada y ahora estoy leyendo todo lo que hay en él desde el principio. Me parece fascinante; vamos que no me voy de aquí hasta que no me lo lea todo despacito y saboreando.
    Hace días que, sin yo saberlo, este blog me "picotea" la cabeza. Algo así como cuando vuelves de la feria y te parece que algo se te ha pasado por alto debido al bullicio y el ruído en el que acababas de meterte. Pero hoy, ahora, me he quedado sola en casa (como en la peli). Estaré sola hasta el lunes, aunque es un dato irrelevante pero necesario de explicar. ¿Por qué? Porque, en medio de este silencio; en medio de este paseo solitario y tranquilo, estoy descubriendo algo fantástico e increible en este blog: como si, de pronto, el através del agua del estanque en reposo, emegiera el fondo diáfano y magico en el que estaba escondido el tesoro.
    Muchas gracias.
    Sigo leyendo.

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Agradecimiento a ....