...Despertar, analizar las cosas y afrontar la realidad tal cual es, suele abrir más puertas de las que cierra....
viernes, 15 de octubre de 2010
Cambio
La suma de los pequeños movmientos, el dolor y el alivio en su más íntimo origen, la sustancia de la que la ilusión del tiempo se nutre, lo bello y lo efímero... todo es fruto del cambio.
Podemos creer en lo divino, en lo humano o incluso no creer en nada, podemos soñar o vivir anclados en lo que creemos profúndamente real, podemos amar y odiar, o podemos vivir sumidos durante décadas en la más profunda de las apatías, y en todos los escenarios posibles solo una verdad existe y es que todo cambia.
En ocasiones me descubro enormemente ridículo al repasar mis pobres tentativas de retener lo que siempre está en movimiento, de congelar el tiempo, de intentar atar el viento favorable al corazón..., sin llegar a comprender que también nosotros somos brisa, somos tiempo, somos fugaces y en esencia somos cambio.
Quizá, solo quizá, la felicidad sea una forma de vida y no un estado, puede que sea el arte de dejarnos llevar por la imparable corriente de la realidad mientras disfrutamos entrando y saliendo de sus imprevisibles remolinos o flotando tranquilos en los remansos que sin que esté a nuestro alcance crearlos, la vida nos pone en el camino.
Solo el cambio existe en todo y en todos, desde la burbujeante esencia de la materia misma, hasta escala más amplia que nuestra mente alcanza a imaginar... por eso a veces, pienso que la huella de ese Dios omnipresente del que algunos hablan con tanta convicción, tendría que ser el movimiento premanente que lo empapa todo.
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Creo que fue Aristóteles el que estudió esto del cambio con su filosofía del movimiento. Él explicaba muy bien eso de la potencia que se convierte en acto. Creo recordar que su ejemplo era: una semilla no es un árbol, pero puede llegar a serlo. Por tanto, una semilla, en potencia, es un árbol. Lo que convierte a la semilla en árbol es el movimiento (el acto).
ResponderEliminarUna piedra tampoco es un árbol, ni puede llegar a serlo. Entonces, digo yo, que en toda potencia (lo que todavía no es, pero puede llegar a ser) está contenido el acto (lo que será) y sólo habría que imaginarlo. "Este niño llegará muy lejos", por ejemplo.
Huy, Ave, no sé si me he liado con Aristóteles, bueno, con él no, con su filosofía, pero tiene todo un tratado sobre esto del movimiento, que tú has explicado tan bien y de una forma más moderna y amena.
Buena imagen, parece una serpiente con mucha garra.
Buen finde.
Es una buena explicación para resolver todos los problemas.Pero como todo depende del punto de vista del observador.le doy espacio a la duda :)
ResponderEliminarBuen texto <3
Paseo por las nubes
ResponderEliminarSi, es cierto, han habido muchos que han estudiado el movimiento, aun recuerdo de mis clases de filosofía la frase aquella de Heráclito que decía "Ningún hombre puede bañarse dos veces en el mismo rio", haciendo referencia a la naturaleza cambiante de todo lo que nos rodea. También los ha habido que han estudiado 'el cómo' del cambio, decenas de famosos (y no tan famosos) filósofos y físicos que han intentado explicar y predecir los cambios en la materia.
Es natural que en un mundo que está constantemente en cambio, aparezcan la pregunta del ¿Por qué? y ¿Para qué?, y me imagino que de ellas (o de alguna de sus deribadas), la gente desde que el mundo es mundo se ha preguntado sobre la potencialidad (otra cosa es que haya quedado huella de sus reflexiones en algún documento).
Pero en este texto a mi no me interesaba tanto centrarme en la 'potencialidad' que encierra todo lo que 'es', sino en la tarea que supone el asumir si o si, que vivimos en el cambio, que no podemos retener nada porque así es nuestro mundo (incluyendo el mundo de las ideas), en este sentido, hay numerosos estudios que demuestran como cambian a lo largo de tiempo ideas que creemos que permanecen invariables en nosotros..
En esta torpe y obvia reflexión me interesaba sobre todo analizar como el 'no aceptar' que vivimos en una realidad constantemente cambiante (y fugaz), nos puede llevar a vivir más angustias de las 'estrictamente necesarias'.
Lo que me empujó a escribir ayer fue el tomar consciencia de que el 'cambio' es de las pocas cosas que están presente en todo y en todos, con independencia de que estudiemos lo más pequeño o lo más grande, con independencia de que miremos lo que sucede en nuestro planeta a lo que ocurre en el confín más remoto que conocemos... ayer me pareció entender que el cambio es una de las pocas 'certezas' a las que cualquier concepto se puede anclar con seguridad... pero claro, inevitablemente, el cambio puede ser también una ilusión del observador... quien sabe... :)
Por cierto, en relación al cambio y a la potencialidad, tal y como yo lo veo, también una roca puede llegar a ser árbol, solo hay que ampliar la escala de tiempo en la que te mueves, y es que para que una semilla germine, necesita de tierra, y esa tierra es al fin y al cabo, el resultado de la erosión de lo que en su día fue una roca...al fin y al cabo nosotros mismos somos 'polvo de estrellas', ya que en ellas es donde se 'fabrican' todos los elementos químicos que después de las adecuadas transformaciones, dan lugar a la vida....
Uyyy como nos lo íbamos a pasar con ese cafelito jejejej :) :)
Un abrazo y gracias por poner el commplemento adecuado a mi parrafada de tasca.
Juan_santiago
ResponderEliminarPuede que tengas mucha razón, todo depende del observador, con lo que quien sabe, hasta es posible que el cambio sea solo una ilusión de nuestras pequeñas mentes... así que coincido contigo, siempre hay que dejar un espacio para la duda y para cuestionarse todo, hasta lo que en apareiencia es absolutamente evidente.
Gracias por compartir tu reflexión.
Hola Ave,
ResponderEliminarmuy cierto, todo es cambio y todo está en continuo movimiento.
Sólo hay que mirar la naturaleza, cada día sus matices son sutilmente diferentes, de forma que, por ejemplo en un arbol, apenas nos damos cuenta del cambio que sufre cada día y sin embargo la diferencia entre la primavera y el otoño es abismal.
Lo mismo nos sucede a las personas, cada día vamos cambiando de tal forma que con el tiempo adecuado apenas somos parecidos a lo que una vez fuimos.
Yo creo que todo es cuestión de tiempo
Un beso de Mar
Hola Ave.
ResponderEliminarMe gusta leer tus folisofías, aunque digas que son "de tasca", ¡bendita tasca!.
Filosofar es gratis, y además se puede hacer de forma subjetiva, sin que nadie pueda afirmar lo contrario, aunque divaguen sobre ello.
Filosofar es una forma de vida, que pienso, viene unida al mismo ser humano. Pero, tal vez las realidades, o las circunstancias, hacen que a menudo no nos detengamos a pensar sobre lo uno o lo otro.
Particularmente, me contempo desde niña, dándole vueltas al por qué de las cosas, aunque tanta pregunta no me ha llevado a ningún puerto de tierra firme.
Me agrada pensar en el movimiento. Nada está parado. Ni una piedra que parece estática, no sufre cambios.
Algunas veces, el movimiento viene por la propia evolución y otras, por la evolución ajena, que termina por afectarnos.
Y regreso a la piedra; ella, en apariencia no se mueve, pero las erosiones de más o menos años, hacen un cambio en ella.
Todo es movimiento. Nuestros propios sentimientos se mueven, y el abanico llega a la mente o al corazón ( o a ambos lugares a la vez), haciendo los colores de la vida.
El propio sistema solar, y todos los sistemas inalcanzables para nuestras diminutas mentes, juegan con sus transformaciones.
Sería triste y aburrido ser un sólo sentimiento. Aunque fuera el más sublime, porque para conocer la Luz, es necesario haber conocido la Oscuridad, sin ello no sería posible valorar.
Me encantaría ( no sabes en qué medida) mantener una charleta contigo y con "nuestros afines", en la tasca de la esquina, apuntando puntos a tratar sobre una servilleta de papel. Y divagar con un cafelito... sobre tantas cosas que nos rodean, y en donde vive esa perpetua magia, que no reparamos en ella tan siquiera.
Gracias Ave. Muchas gracias por ser como eres, y por aportarnos tantos momentos buenos.
(No puedo entrar desde mi blog... pero ¡Sabrás que soy la del corazón en el árbol!) Sí... sí... la que casi quema la casa y se le ocurrió dar las palmas...
Anónima, y yo que lo sabía. Sabía que eras tú; no me preguntes por qué.
ResponderEliminarAve, eso de que somos polvo de estrellas me parece muy bello. Con respecto al cambio, creo que algún filósofo dijo eso de "la entelequia", que si no recuerdo mal (me corriges si me equivoco) es un estado perfecto (para cada cual el suyo) al que todos los cuerpos aspiran y de ahí que en su constante perfeccionamiento hasta alcanzar esa "meta" se produzca el movimiento.
No sé si una piedra podría llegar a ser un árbol, pero resultaría precioso porque nos confirmaría que todos (animales, vegetales o minerales) buscamos ese estado puro en el que ya no caben las aristas ni la duda.
¿Otro café?...
Me gusta pensar que ese Dios del que todos hablan con determinación y Fe,es precisamente eso:
ResponderEliminarTodo
Y digo todo en el más amplio sentido de la palabra,desde una indefensa (en apariencia)e inquieta hormiguita,al universo infinito,ignoto y como "todo"...en perpetuo movimiento.
¿Será Dios el mismo movimiento?
Un beso.
Me voy a permitir, con tu permiso, irme un poco de la olla:
ResponderEliminarYo creo que esa percepción de cambio constante, depende en gran parte de nuestros deseos y del tiempo porque cuando deseamos que las cosas cambien, no lo hacen, se mantienen estáticas, y si intentamos forzar el cambio surgen tantos impedimentos que nos resulta practicamente imposible hacer nada; sin embargo, cuando disfrutamos de una situación feliz, la deseamos y la tenemos,entonces de pronto y sin entender muy bien los motivos,Puf! cambia.
¿Y qué papel juega el tiempo aquí? en el primer caso,cuando la situación no nos satisface, el tiempo se ralentiza, se hace interminable y esta circunstancia eterniza la llegada del cambio esperado (o es simplemente nuestra percepción)pero si la felicidad nos acompaña, el tiempo corre como un galgo y cuando nos damos cuenta la hora del cambio ha llegado.
Todo cambia, sí, pero los cambios los percibimos en función de nuestros deseos.
Un petonet.
Cada vez estoy más convencida de que la felicidad no es un estado sino momentos, no es ni siquiera momentos sino una forma de vivir lo que nos pasa. he tenido épocas en las que me han dado más de lo que sentía que merecía y no era feliz. Ahora, disfrutando de la tranquilidad que anhelaba, me siento feliz, y no tengo nada extraordinario... o sí, porque lo que tengo, para mí, lo es.
ResponderEliminarTengo muy cerca a alguien la persona más afortunada y se levanta con un halo de tristeza en su mirada. También sé de quien los problemas le cargan a diario y siempre me sonríe al llegar al trabajo y es una persona excepcionalmente positiva. Me dice que yo es que le pongo mucho dramatismo a sus problemas cuando le digo que me encanta su manera de afrontar la vida.
Ayer compré unos cojines nuevos y le di color a mi salón. Y ya tuve la excusa perfecta para ser feliz. Y aún así, me siento en pleno cambio metamorfósico.
un besito, sin ser cambiante.
Sin haber reflexionado mucho sobre el tema, me identifico con la teoría de todo y todo estamos en un constante cambio.Probablemente los conflictos suceden cuando no somos capaces de adaptarnos a esos cambios pretendiendo que son evitables, sobre todo cuando el cambio supone alejarnos de un estado en el que nos encontramos a gusto.Tambien el conflicto puede ocurrir cuando las personas en sus relaciones cambian a distinta velocidad y no se ofrece al más "lento" la oportunidad de adaptarse.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo en que la felicidad son instantes, y que como tales podemos ser capaces de crearlos ( sería más difícil crear un "estado") y lo deseable sería conseguir que esos instantes se vayan encadenando.
Un beso para ti Ave, mientras me tomo un café.