De forma natural como si de sedimentos se tratasen, se posan en el fondo del corazón los recuerdos más densos, los barros de la memoria, la ciénaga que cada cual ha ido atrapando con el paso de su existencia.
Y arriba, en la superficie, quedan al fin, solo sensaciones, livanas, a penas un fino polvo que se desliza como la arena en el fondo del mar, al ritmo de las corrientes que circulan poderosas ordenando lo 'no manifiesto'.
Solo tenenos que concedernos tiempo, el tiempo suficiente para sincronizar el ritmo natural de todo, con el de nuestro verdadero yo.
Contamos con la capacidad de reordenar los posos del corazón, y siempre se puede llamar a la puerta de la serenidad si se está dispuesto a emplear algo de tiempo para esperar en el alfeizar a que la calma nos abra las puertas del alma, porque su paso es lento, como lento es el ritmo de la propia vida, ese que en tantas ocasiones olvidamos, y que nada ni nadie puede acelerar, ni tan siquiera la angustia que produce el espejismo de las oportunidades perdidas...
Hola, Ave:
ResponderEliminarMe esfuerzo en dejar que sedimenten las alborotadas aguas de una historia que ni siquiera sé si ocurrió. Y cuando, algunas (pocas) veces consigo desprenderme de su aterciopelada capa de tiempo, algo (alguien) remueve la superficie con una varita idéntica a la que perdí, y las ondas vuelven a remover las aguas donde el sol aprovecha para soltar chispitas de luz. Yo creo que hay fondos que lo que quieren es emerger a la superficie; sobre todo cuando algún diamante, como los que dejas en tus post iluminan el entorno.
(Aprendí a esperar el final de los cuentos ;)))
Me gustan los posos, esa fina capa de ensueño que parecen ser, ese cúmulo de instantes seccionados,pero no muertos.
ResponderEliminarY adoro la serenidad,la calma chicha de mi cuerpo y de mi mente subyugada por mí; a mi voluntad
No obstante,también en medio de la calma rugen tempestades que hay que sentir,dejarlas pasar arrasando con su fuerza los momentos.
Sobre todo ello o con todo ello e incluso a pesar de todo ello...
Sentir."Sensacionar" el camino.
Hacer de las sensaciones una forma de vida ajena a la más pura realidad con la que convive.Esa que nos da y nos quita a su antojo y nos hace sentir pérdidas y abandonos de manera constante. Esa que nos regala también las cosas por las que vale la pena vivir.
La música es genial.
Besos y perdona la extensión.
Siempre pensé que, almover los posos, se esparcian por todo el recipiente.Al leer tu entrada, se vé todo mejor de lo que parece.
ResponderEliminarHola, no te conocía y me alegra haberlo hecho. Me gusta tu blog y estoy totalmente de acuerdo con el título.
ResponderEliminarReferente a la entrada, el poso de la memoria, el barro de los recuerdos, me llega a mí hasta las rodillas y subiendo, a veces temo ahogarme entre tanto lodo pero hoy, me consuelan tus palabras.
Un saludo.