
...Se abrieron las puertas de lo infinitamente pequeño y tuvo que ser desde ahí, al borde del abismo por el que se despeñan realidades y ficciones en cada latido de la existencia, donde todos empezamos a comprender que la realidad, o lo que es lo mismo, eso que nos abraza, empuja, humilla, ensalza y nos empapa allá donde quiera que nos escondamos.
Fue allí precisamente ahí, donde descubrí que lo que nos rodea alcanza mucho más allá de lo que podemos alcanzar a intuir desde la minúscula atalaya de nuestra infinita pequeñez.
"Quizá la mente proceda de la consciencia de lo muy pequeño, quizá la esencia material del espíritu que nos identifica, sea tan ínfima que esté completamente sometida a la indeterminación constante que reina en los límites de la nada, que es justo donde se abren los verdaderos espacios infinitos."
Fue ahí, a las puertas de lo invisible donde soñé un día que solo la esperanza, la fe y el amor importaban.... segundos más tarde volví a "despertar" y todo aquello se desvaneció... pero nada volvió a ser lo mismo, porque por fin aprendí a dudar del significado de "estar despierto".
Esperanza para confiar en que tras cada nuevo paso que doy aguarda la vida al completo.
Fe para comprender la necesidad de amar.
Amar para vivir con la dignidad que todos necesitamos, el orgullo de "ser" en su máxima plenitud.
Hoy desde mi pequeñez infinita creo firmemente que no hay nada más relevante que estas tres verdades. Cada uno de nosotros las vivirá como pueda, incluso de espaldas a ellas en algunos momentos o durante toda su vida; sin embargo, a través de los silencios, esos que se abren como pequeños huecos en los muros de la realidad "hormigonada" que muchos de nosotros hemos levantado frente a los ojos de la consciencia; se todos podemos oír el suave murmullo de la importancia que tienen.
No hay nadie mirando... no es cuestión de juicios, no hace falta la aprobación o la repulsa de nadie...... cuando olvido que la vida sucede al margen de nuestra propia existencia es cuando el suelo firme se convierte en una cienaga repleata de arenas movedizas.
Os dejo una sonrisa limpia entre las cerradas aguas de la tormenta de verano que hoy me refresca.