viernes, 28 de noviembre de 2008

De lo que dejamos atrás ...



Mucho más allá de lo que planeamos, de lo que vivimos incluso más allá del deseo y de la imaginación se encuentra la esencia de la vida...

Vidas que pasan fugaces, como si de un suspiro divino se tratasen....

Millones de recuerdos, amores y desamores, sonrisas, lágrimas, encuentros y despedidas, formando un murmullo casi infantil..... y entre todo eso, el tenue testigo que dejamos dibujado junto a la fina estela de nuestro paso por este mundo...

¿Qué sentido tiene no amar, cuando al fin y al cabo, solo somos hojas a merced del viento, tan frágiles que nadie las recordará el próximo otoño?

Somos la belleza de lo efímero, la magia de lo perenne, la pirueta imposible de la vida rediseñándose una y otra vez a si misma, somos movimiento y somos viento... porque somos en esencia amor, un amor infinito que como una daga sin fin, traspasa existencias, generaciones y así será hasta el fin de los tiempos.

Hoy, de pie, aquí junto al mar de la vida, miro atrás y veo mis huellas en la orilla, a veces más tenues, en ocasiones más fuertes, y junto a las mías, las del amor increíble que acompaña nuestra existencia, el que nos dio la vida y el que nos la quitará cuando llegue nuestra hora del "hasta luego", y hoy por fin he entendido por que en ocasiones solo aparecían mis pisadas en los momentos difíciles....hoy he entendido que no fue la vida la que me abandonó justo en esos instantes, sino que fue ella la que me llevaba en brazos cuando yo no podía casi ni caminar....

Hoy he vuelto a descubrir que ese amor infinito existe precisamente por nuestros defectos y nuestras debilidades, y está ahí justo en el centro de nuestros sentimientos porque él sabe de nuestra naturaleza, pobre en ocasiones, e increíblemente brillante en otras.

Somos vida, y eso tatúa de forma inevitable nuestras almas, con el símbolo de la inmortalidad fugaz...


Somos uno, pero aun no lo sabemos.

Agradecimiento a ....