jueves, 20 de noviembre de 2008

La piel del espíritu


En muchas ocasiones imagino el sexo como la frontera entre nuestro verdadero "YO" y el mundo material, algo así como la "piel del espíritu".

Sin duda creo que se puede disfrutar del sexo acariciando solo una de las caras de esa delgada frontera (la púramente material, o la exclusivamente "espiritual"), al fin y al cabo, si el sexo fuera en efecto "la piel de espíritu", una caricia siempre tendría la cualidad de estremecer el alma.

Esta finísima "epidermis espiritual", por desgracia (o por suerte) no es impermeable, tal vez sea por eso que aunque solo se persiga una relación de disfrute púramente carnal, siempre quede impregnado nuestro espíritu (en mayor o menor medida) con lo que sucedió "al otro lado", y de la misma forma, resulta casi inebitable que una relación de afectiva extremadamente profunda, no produzca algún tipo de reflejo en el lado carnal....

Es nuestro "ser social" el que modula los mecanísmos de ósmosis que determinan el intercambio de sensaciones, y sentimientos entre un lado y otro de esta piel. Es nuestra educación, nuestros principios sobre las relaciones, y sobre lo que "debe y no debe" ser, lo que permite que el corazón y el cuerpo respiren uno a través del otro, si bien en la mayoría de los casos considero que los prejuicios y sobre todo el miedo, taponan los poros que ayudan a ventirlar el alma, y nos hacen un poco más esclavos, un poco más rígidos, un poco más muertos.

Sin embargo, en ocasiones, cuando decidimos abrirnos a otra persona sin miedos, esa "piel" se convierte en una superficie totalmente permeable, absorviendo por cada poro de si, todo lo que la otra persona nos ofrece, al tiempo que deja fluir libremente al exterior lo más puro de nuestra esencia....

Quizá, solo quizá, sea por eso que cuando en una de las vueltas de la vida, encontramos "al otro lado" a la persona adecuada, la conexión entre los dos mundos que viven en nosotros, se transforma en realidad, y la vida nos ofrece la posibilidad de sentir incluso más allá de nuestro pequeño y estrecho mundo interior.

Ave mundi luminar
Otoño 2008

3 comentarios:

  1. Joder, me he quedado con la boca abierta. Vaya filosofía de la buena.
    Un abrazo.

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  2. Todo un pensador. Eso es lo que eres. Yo pensaba lo mismo, pero cuando conoces la liberación del Alma, que vuela libre, acá y allá, la felicidad y goce es tal, que todo lo demás se vislumbra tenue, casi sin color, por maravilloso que haya sido.
    Saludos.

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  3. Me ha encantado el título: La piel del espíritu, fina frontera entre dos mundos que en ocasiones se encuentran embebiéndose el uno del otro, a través… Me gusta la reflexión que traslada al sentir….

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Agradecimiento a ....